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El terapeuta holístico se enfoca en ayudar a otros a lograr el bienestar y el equilibrio en sus vidas. Sin embargo, entre un servicio y otro, y cada vez más demandado para tareas complementarias a su práctica, ¿el terapeuta es una profesión que permite un equilibrio entre la vida personal y profesional?

Estamos en constante cambio y el mundo que nos rodea exige cada vez más madurez para afrontar diferentes situaciones. Por tanto, quienes llegan al ámbito terapéutico buscan lograr un equilibrio entre lo físico, mental, emocional y energético.

Ya se sabe que el equilibrio del terapeuta contribuye mucho a sustentar los temas que llegan a su cuidado y ser un ejemplo de equilibrio es de gran importancia en el tratamiento, pero ¿los terapeutas han dirigido su atención a sí mismos?

Burnout

El síndrome de burnout es común entre los profesionales de la salud, ya que muchos de estos profesionales dedican gran parte de su vida a ayudar a los demás, y cuando pierden de vista su vida personal acaban enfermando. Pueden estar prestando atención a muchas áreas mientras descuidan la atención de otras.

La armonía entre la vida dentro y fuera del trabajo es fundamental para el desarrollo profesional, la satisfacción personal se refleja en la armonía de las relaciones laborales y la voluntad de escuchar, atender e intervenir en la asistencia. Los profesionales que están cansados ​​o con daño fisiológico suelen tener un rendimiento reducido, problemas económicos, estar menos presentes en las citas y tener más dificultades para formular las intervenciones adecuadas.

Desequilibrio

La baja profesional por motivos psicológicos también es cada vez más común. La falta de tiempo invertido en las relaciones familiares y los lazos de amistad puede provocar o agravar, por ejemplo, casos de depresión. Caídas de resultados, dificultad de razonamiento, menor capacidad para realizar tareas con dedicación y excelencia son también el resultado del desequilibrio entre la vida personal y profesional.

Al construir una buena relación entre el trabajo y la vida personal, la salud, la familia y las relaciones pueden tomar la decisión. Mirar cómo son las distintas áreas de la vida personal, permite al terapeuta estar atento a las raíces de los problemas para evitar que se agraven y comprometan su desempeño.

Nivel de satisfacción

¿Alguna vez te has parado a preguntarte qué tan satisfecho estás en el trabajo? ¿Ser terapeuta te permite tener una buena calidad de vida? ¿Ha realizado inversiones personales que puedan afectar su carrera como terapeuta?

La definición de felicidad y calidad de vida es individual y única para cada persona, pero cuando hablamos de equilibrio entre la vida personal y profesional necesitamos tiempo de calidad para ambos.

Pero, ¿cómo construir ese equilibrio?

Primero, haz una autoevaluación para comprender cómo son los diferentes aspectos de tu vida, tanto internos como externos. El autoconocimiento será fundamental en este proceso.

Algunas preguntas pueden ayudarlo a comenzar:

  1. ¿Cuánto tiempo me dedico a mí mismo y a los demás? ¿Te tomas tiempo para las actividades que quieres hacer?
  2. ¿El tiempo dedicado a desafiarte a ti mismo intelectualmente es mayor o menor que tu tiempo de descanso?
  3. ¿Estás dando constantemente más amor a los demás del que recibes o hay equilibrio?
  4. ¿Cuidas tu comida? ¿Te permites descansar?
  5. ¿Disfrutas lo que haces? ¿Eres feliz en tu trabajo?
  6. ¿Tiene una vida personal agradable? ¿Te das tiempo para estar solo e introspectivo? ¿Estás distante de tu familia y amigos?
  7. ¿Cumples con tus responsabilidades? ¿Tienes límites saludables?
  8. ¿Dedica tiempo a las cosas que le divierten o le ha dedicado poco tiempo a la diversión?
  9. ¿Es consciente de lo que está haciendo y de lo que no está haciendo?
  10. ¿Sabes cómo decir no y practicar el respeto por ti mismo?
  11. ¿Tienes metas propias?
  12. ¿Sabes cómo establecer prioridades?
  13. ¿Evaluar sus decisiones?
  14. ¿Confías en tu intuición?
  15. ¿Puedes olvidarte del trabajo los fines de semana?
  16. ¿Se lleva las tareas del hogar o amplía el horario de trabajo?
  17. ¿Utiliza sus habilidades de planificación para pasar tiempo con quienes le gustan?
  18. ¿Considera la relación entre cuerpo y mente en sus actividades?
  19. ¿Disfrutas de tu propia compañía?
  20. ¿Pones en práctica tu nivel de inteligencia emocional?

Este panorama de tu vida facilita priorizar tu calidad de vida. No tenga miedo si necesita ver a un profesional de la salud o un terapeuta para que lo ayude en este viaje. Ser terapeuta no le impide cuidarse.

Después de descubrir cuáles son las verdaderas prioridades de tu vida, es necesario un cambio de actitud y percepción de la realidad para comenzar los ajustes necesarios para tener una vida más equilibrada.

¿Y tú, el terapeuta, priorizas tu propio equilibrio?



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